miércoles, 19 de octubre de 2011

ASÍ VAMOS… LA CODICIA, LOS MERCADOS Y LA CRISIS

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

El economista Xavier Sala i Martín quien es un neoclásico con reconocimiento mundial, tiene un libro denominado “Economía liberal”. El libro es un elogio a la codicia en tanto que afán excesivo de riqueza, fama, sexo.
Es un libro ameno y bien escrito, habla de las maravillas de la tecnología moderna y de los hombres que la hicieron posible y señala: “Estoy convencido de que la única característica que todos esos individuos tenían en común era el ánimo del lucro individual, el afán de ganar dinero o fama con la invención…” (p. 31) Luego, al hablar de los bienes de consumo, señala que un panadero: “Cuando decidió arriesgar su dinero para montar una panadería, no lo hizo pensando altruistamente en sus vecinos, sino movido por un afán de lucro y el deseo de ganarse la vida y asegurar el futuro económico de sus hijos. Y son precisamente esas ganas de ganar dinero las que hacen posible que todos acabemos disfrutando de pan fresco cada día” (p. 33). Resumiendo: la codicia es el alimento de los mercados y éstos para funcionar, deben tener libertad de elección, contar con sistema adecuado de competencia para la iniciativa privada, disfrutar de derechos de propiedad, de libertad de empresa y un funcionamiento adecuado del sistema de precios. Si estas condiciones se presentan, todo tenderá a funcionar adecuadamente, la economía tenderá a crecer y la pobreza a disminuir.
Sala i Martín, sintetiza bien el pensamiento neoclásico y neoliberal. Todos los neoliberales son neoclásicos pero no todos los neoclásicos son neoliberales. De esta diferencia nos ocuparemos en otro artículo, baste decir que Sala i Martín es medio neoliberal pues acepta ciertas intervenciones del Estado aunque muy limitadas y no es evidente que siga la teoría del equilibrio general.
Las palabras claves y mágicas son: codicia, mercados, libertad de actuar en ellos, libre competencia y derechos de propiedad. Hay que señalar que los economistas no son los primeros fascinados por estas palabras y estos relatos maravillosos. Novelistas y cineastas lo han estado con anterioridad. Zola en su espléndida novela “El Dinero”, relata las tribulaciones de un banquero; éste hace la elegía de la codicia y el dinero como los resortes fundamentales que impulsan al hombre a la construcción del mundo moderno. En una película denominada justamente “El poder y la Avaricia”, Michael Douglas representa el papel de un especulador inteligente y agresivo y, en una escena en la que el personaje hace una compra hostil de una empresa, habla frente a la asamblea de accionistas de dicha empresa y señala cómo la codicia y el dinero son las dos palancas que han construido el mundo moderno. El caso es que Saccard quebró y el personaje representado por Michael Douglas termina en la cárcel.
Todo el argumento fantástico de Sala i Martín y de los novelistas y cineastas es cautivador pero es falaz. La falacia es una verdad aparente y una mentira real. Es cierto que la codicia y el dinero son resortes importantes del hacer pero también es cierto que los excesos de ambos conducen a catástrofes sociales importantes.
La sociedad actual es productora de la codicia y de sus excesos. Todo gira en torno al dinero y a las ambiciones desmedidas por el mismo. En las sociedades anteriores la sociedad tenía múltiples controles para evitar los excesos de codicia. El comunismo real tuvo el defecto de que prácticamente, destruyó la codicia por el dinero y sólo permitió la codicia por el poder por la vía del Partido Comunista así, sus sociedades perdieron impulso. Pero el capitalismo financiero y neoliberal de hoy, es una fábrica desmesurada de codicia. El que no tiene dinero es un “perdedor” un ser despreciable y por eso hay que conseguirlo a cualquier precio, a cualquier costo. Unos van por la vía “legal” y otros por la vía “ilegal” pero el principio siempre es el mismo: la codicia, el mercado y el dinero.
Los que van por la vía legal, especulan, toman riesgos insensatos, hacen “contabilidad creativa” como ENRON, construyen pirámides de deudas como Madoff, dirigen a sus bancos en función de privatizar ganancias y socializar pérdidas, exigen reducción de impuestos, especulan sobre las deudas públicas, etc. Es el sistema que los impulsa en términos de la trilogía: ganancias, costos, riesgos. Mucho de la crisis que vivimos tiene su origen en esta estructura.
Otros van por la vía ilegal y se hacen criminales, políticos corruptos, narcotraficantes, etc.; pero también siguen el mismo cálculo de ganancias, costos y riesgos.
Es indispensable una regulación del mercado y la codicia.
castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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