miércoles, 29 de junio de 2011

ASÍ VAMOS… GRECIA, IGUALES REMEDIOS QUE EN AMÉRICA LATINA, E IGUALES RESULTADOS

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

Es increíble, pero el mundo no parece aprender de sus experiencias.

Grecia tiene un grave problema de deuda pública y de competitividad. Muchos países de América Latina conocemos tal situación. En AL el FMI nos impuso una cura de austeridad: reducción drástica del gasto público, aumento de impuestos y devaluación de la moneda. Las consecuencias: desempleo, inflación, caída brutal de la economía, reducción drástica de los salarios. Es evidente que entre más pobre se está, más difícil es pagar las deudas. La cura de austeridad, más que arreglar el problema, lo hace más profundo.

En Grecia sucede lo mismo que hemos vivido en AL, se le ha aplicado la misma receta y los resultados son los mismos que con nosotros. Grecia se empobrece cada vez más, las tasas de interés que tiene que pagar por su enorme deuda son altísimas; el diferencial de tasas de interés de los títulos de la deuda griega con relación a los de Alemania era de 4.6 puntos porcentuales y ahora llegó a los 14.6. La deuda que se esperaba llegara a un pico de 149% sobre el PIB ya lo superó y alcanzó un 155%. El desempleo crece, los salarios bajan. Todo va peor.

La única diferencia de Grecia con AL, es que la primera está ligada al euro y por ende, no puede devaluar y en AL las devaluaciones se dieron y muchas veces lo hicieron en términos catastróficos. Pero el no devaluar no ha impedido la fuga de capitales que han salido de Grecia en grandes cantidades. Se debe aclarar que la devaluación es una navaja de dos filos. De un lado, la devaluación hace que los precios de los productos internos sean menores que los externos y por tanto, es un impulso a las importaciones y un desaliento a las exportaciones; hecho que contribuye a mejorar la competitividad. Pero, del otro lado, el encarecimiento de las importaciones, sobre todo cuando ellas se forman de bienes de capital y materias primas, conduce a un incremento muy fuerte de los precios y así, se entra en un círculo vicioso en donde las expectativas inflacionarias alimentan el crecimiento de la inflación futura. Devaluar con control y prudencia es lo ideal aunque es muy difícil o casi imposible de lograrlo.

Así, el no poder devaluar no es necesariamente una desventaja enorme. En cambio el pertenecer a la zona euro y por ende lograr un conjunto de créditos con tasas de interés razonables y además, lograr el apoyo del Banco Central Europeo, son fenómenos de indudable beneficio.

El hecho es que Grecia va mal, incluso peor que al inicio de su crisis y éste es el producto de planes de salvamento muy mal planeados. El problema de Grecia es doble: deuda pública que ya no se puede financiar por la vía normal y una carencia de competitividad económica muy grave. Hay que ser claros: no hay solución de la deuda pública sin arreglar el problema de la competitividad. El caso es que las soluciones propuestas hasta ahora no arreglan el problema de la deuda pública y sí agravan el de la competitividad.

El problema de la competitividad no sólo es de Grecia sino de casi toda Europa con excepción de Alemania. China, la India y otros países le están ganando la carrera de productividad a Europa. Para el colmo de males, el euro se encuentra profundamente sobrevaluado. Un dólar cuarenta y pico centavos por euro, es excesivo para casi la totalidad de la zona euro; cuando mucho el euro debería estar a 1.2 ó 1.3 dólares por euro y aun así numerosas zonas europeas no serían competitivas. No se trata de sacar a Grecia de la zona euro, se trata de devaluar el euro. Como la zona euro es rica, lo puede hacer en forma ordenada, controlada y paulatina.

Hacerle quitas a la deuda griega, aumentar sensiblemente los plazos de la misma (la banca francesa aprobó algo de esto) al tiempo que se busca reducir la tasa de interés; ellas son medidas que ya se planean y van en el camino deseado pero son insuficientes. Al mismo tiempo se plantea reducir el gasto y aumentar los impuestos que son hechos que empobrecen y reducen el dinero disponible para inversión, cosa que va en el camino equivocado. Se necesita un apoyo enorme para impulsar la inversión productiva y claro, hay que reconocerlo, una moderación salarial pero, ésta debe estar acompañada de un incremento en el empleo para que sea efectiva. Si se agrega una devaluación prudente y controlada del euro, Grecia y Europa pueden salir del agujero, de otra manera será muy difícil.

Los griegos protestan y tienen razón. El FMI, será dirigido por una francesa pragmática pero neoliberal. El dogmatismo neoliberal ha demostrado su fracaso.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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