martes, 18 de enero de 2011

La OCDE sigue sin entender las causas de la crisis

ARTURO HUERTA GONZÁLEZ
LA JORNADA DE ORIENTE

En entrevistas y conferencias dictadas por José Ángel Gurría (secretario general de la OCDE) en el país en este mes, ha señalado que “el país necesita concretar las reformas estructurales pendientes si es que quiere alcanzar altos niveles de competitividad, y de esa forma abrir mayores inversiones que impulsen el potencial del crecimiento económico”. Insiste en avanzar en las reformas fiscal, laboral, y energética, para mejorar la competitividad, “principalmente ahora que se viene un entorno de débil crecimiento económico”. Éste ha sido el mismo discurso que ha venido predominando en el país desde cuando é fue primero subsecretario de la SHCP, y después fue secretario de Hacienda, así como de Relaciones Exteriores, y quien acunó en los años noventa la frase de que México tendría modelo neoliberal por más de 20 años. De hecho la realidad hasta ahora le ha dado la razón, pues dicha política continúa, pero no realizando los objetivos que supuestamente traería dicho modelo económico, sino que nos ha llevado a deteriorar la situación económica, a agravar los problemas de desempleo, y miseria, así como la dependencia a los flujos de capital, lo que nos ha colocado en un contexto de alta vulnerabilidad externa, y a llevarnos a crisis económicas recurrentes, y cada vez más profundas.

A pesar que la política predominante y las reformas estructurales que le acompañan, son causantes de los problemas que tiene el país, se insiste en ellas. Nos dice el señor Gurría que “México debe fortalecerse si quiere ser más productivo y competitivo en el exterior, el país necesita las reformas, pues ya no hay pretextos para no sacarlas, los tiempos se agotan”, Se evidencia que no hay memoria histórica, ni evaluación alguna de los resultados de dichas políticas, sino se insiste en ellas como acto religioso, de fe.

Si el mercado interno sigue débil es justo por la política de disciplina fiscal, que contrae el gasto público y por ende la demanda. A ello se suma el tipo de cambio apreciado (peso fuerte, dólar barato) que reduce la competitividad de la producción nacional y hace que la poca demanda se canalice a importaciones, y no dinamice la producción nacional. Ello ha sido facilitado por el contexto de apertura comercial, y la eliminación de aranceles en la mayor parte de los productos importados..

El secretario general de la OCDE, dijo que un déficit fiscal bajo y un sistema financiero estable, hacen ver bien al país. Lo hacen ver bien para el sector financiero, que está inundando el mercado de capitales (la Bolsa de Valores), y el mercado de dinero, donde obtienen altas ganancias, a costa de no tener políticas a favor de desarrollo industrial y agrícola, y del empleo. El gobierno no puede seguir actuando para que los mercados financieros y el gran capital nos vean bien, sino tiene que responder a satisfacer las demandas de empleo y bienestar que reclaman las grandes mayorías del país.

Señaló el señor Gurría que México cuenta con recursos suficientes para enfrentar algún choque externo y que eso es bueno. El problema es que esos recursos no son generados por excedentes producidos por la dinámica económica del país, sino son las reservas internacionales, derivadas del proceso de extranjerización de la economía, como de colocación de deuda en poder de extranjeros, a lo que se le suma la línea de crédito del FMI por 73 mil millones de dólares. Ello no refleja fortaleza alguna del país, sino fragilidad, ya que tiene que recurrir a la deuda externa para poder encarar cualquier estampida especulativa que se pueda presentar en el país, y actuaría a favor del sector financiero (para los cuales responden los que nos han gobernado y nos gobiernan), pero no del sector productivo, ni mucho menos de los trabajadores, y los que buscan empleo. Tales recursos no nos protegerán de cualquier vaivén externo. La fortaleza de una economía la da su esfera productiva, y la posición de sector externo, y estos están deteriorados. Las reservas internacionales se pueden ir en cualquier momento, y el problema será como se hará frente al mayor endeudamiento externo en que se ha caído para tener dichas reservas internacionales.

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