jueves, 6 de enero de 2011

ASÍ VAMOS… MÉXICO: MUCHAS POSIBILIDADES, POCAS ESPERANZAS

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

Desde el punto de vista económico México tiene una enorme cantidad de posibilidades para salir del atascadero en el que nos tiene metidos. El caso es que el humor de una buena parte los conciudadanos, ha caído en el escepticismo: ya no se cree nada ni a nadie y desgraciadamente, se tienen buenas razones para ello.

Pasamos por una época muy dura. Después de un largo período de crecimiento ahora estamos sometidos a un crecimiento mediocre, lento, con altibajos muy fuertes. Los ciclos económicos son tan viejos como la historia de la humanidad y entre ellos hay similitudes y diferencias. La característica clave del ciclo actual es que se juntan dos crisis: una estructural que arrastramos desde la década de los ochenta y que es totalmente mexicana y otra, que proviene de la caída económica de la economía mundial que se originó entre varias cosas, por la desregulación demencial de los mercados financieros y la excesiva especulación financiera y bursátil.

Lo peor es que esta crisis (estructural y coyuntural) se prolonga en el tiempo y la tendemos a vivir como un proceso de decadencia nacional. Como a la crisis económica se le han sobrepuesto otras (política, social, criminal) el desánimo tiende a generalizarse. Sin embargo y a pesar de todo, hay mucho que se puede hacer ya, aquí y ahora.

El actual sexenio le queda poco de vida en el tiempo y está agonizante en cuanto a lo político se refiere. Éste y el año que viene son esencialmente políticos y definitorios del reto enorme que tenemos ante nosotros los mexicanos. En este año se definen gubernaturas estatales que pueden apuntalar a algunos candidatos presidenciales. Al final del año estarán definidos los principales candidatos a la presidencia. Es un año de reflexión y de definición, es un año de acción.

Los ciudadanos tenemos poco espacio de acción. El sistema está hecho para que lo dominen los partidos y los partidos están fuertemente controlados por oligarquías. Los partidos reciben mucho dinero de nosotros los ciudadanos y así, cada partido es una fuente importante de riqueza monetaria y de poder político y por eso, hay una disputa enorme en el interior de los partidos por ver qué grupo o tribu los controla. Las disputas se dan en el interior de los partidos y entre partidos, los ciudadanos sólo observamos con el único derecho de escoger, de cuando en cuando, cuál es el partido que preferimos, contra cuál aborrecido votamos o simplemente cuál es el menos malo. Esto es una falsa democracia. La reforma del Estado en la cual se prometía un cambio al sistema partidario, al sistema electoral, a las candidaturas ciudadanas, etc., duerme el sueño de los justos por decisión unánime de todos los partidos.

Sin embargo, es mucho lo que se puede hacer. Voy a proponer algo sencillo y creo eficaz. Somos un país con pocos recursos que no se pueden dispersar. No se puede dejar que el mercado determine todo como lo hicieron los últimos gobiernos del PRI y del PAN, pues es esta política la que nos tiene sumidos en el agujero en que estamos. Necesitamos una estrategia, una orientación de lo que queremos, un proyecto.

Yo propongo uno muy sencillo. Hacer una estrategia orientada fundamentalmente a dos sectores de la economía. El campo y la energía.

Se bien la industria es basta y compleja y el campo es un problema muy difícil de resolver, no obstante estos sectores tienen dos características claves. Son sectores que compran mucho a las otras partes de la economía y son además, sectores cuyas ventas a las demás ramas, también son esenciales. Son sectores que jalan al resto e igualmente, empujan a toda la economía. Un economista clásico diría son sectores fundamentales

Se trata de dos sectores básicos muy mal trabajados actualmente. Hace más de 30 años que no se hacen refinerías y las existentes están mal trabajadas y pésimamente administradas. El verdadero director de PEMEX es el secretario de Hacienda que dice cuánto petróleo se debe extraer. No tengo nada contra los contratos ni siquiera los incentivados, pero éstos deben estar sujetos a una estrategia establecida en función del país y su industria y no de sus directivos y las necesidades del gobierno federal y del sindicato. Además, la corrupción impera.

El campo está abandonado. La tendencia al aumento de precios internacionales de productos agrícolas parece más o menos sólida. Estos altos precios no deberían ser problema sino una oportunidad.

México tiene muchos hombres con alta capacidad que el sistema de partidocracia ha impedido que lleguen, imponiendo además, la mediocridad.

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