miércoles, 24 de marzo de 2010

ASÍ VAMOS… POLÍTICA DEL BANXICO: BARRERA AL CRECIMIENTO

Juan Castaingts Teillery
Profesor Investigador UAM-I

En un muy buen artículo del lunes pasado en EL FINANCIERO, León Opalín dice, al hablar de México, que “… la caída de 6.5% por ciento del PIB en 2009 contrasta con la baja de 0.8 por ciento de todo Latino América, excluyendo a México; fue el mayor descenso de los últimos tres lustros (6 por ciento en 1995). Cabe destacar que la economía mexicana avanzó por debajo de la media de las naciones en desarrollo en las últimas tres décadas: 2.5 por ciento y 4.2 por ciento respectivamente, como promedio anual en ese periodo.”

Los datos que da León Opalín son terribles y contundentes. Vamos relativamente, no sólo peor que AL sino también con respecto al mundo subdesarrollado. Desde hace 30 años nuestro desempeño ha sido deficiente.

Daremos brevemente una parte de lo que son mis argumentos para explicar este hecho, argumentos que no necesariamente son compartidos por León Opalín.

En síntesis pienso que en México ha habido barreras al crecimiento y una de estas barreras proviene de la política aplicada por el Banxico.

El Banxico tiene como función evitar el deterioro de la moneda nacional o dicho en otras palabras, el control de la inflación. Evidentemente que en un país pequeño y de economía abierta ésta tarea no es fácil. En general han sido dos las líneas seguidas por Banxico para controlar la inflación: controlar la oferta monetaria y subir las tasas de interés para atraer dólares y así aumentar la cotización del peso.

La segunda vía es con mucho, la más efectiva por la sencilla razón de que el peso, al sobrevalorarse, hace que las mercancías extranjeras sean más baratas en pesos con lo cual se abaratan todas las compras de partes e implementos y con ello, el proceso de producción; de esta manera lo producido en México se puede vender más barato. Además, como también se abaratan todas las mercancías de consumo final, las importaciones de éstas le hacen competencia a las producidas en México y las obligan a que los precios no aumenten. Claro está y no hay duda, en un país como México un remedio rápido a la inflación es sobrevalorar el peso.

Así, el Banxico ha tratado de controlar las presiones inflacionarias que se presentaron en nuestro país desde principios de este año, interviniendo en el mercado de cambios, por medio de mantener la tasa de interés mexicana por encima de la tasa de interés en EU y de esta forma, atraer capital extranjero y hacer que el peso suba. El peso spot está a 12.54, ha subido con respecto al dólar y, la inflación interna ha bajado. Esta no es política de hoy sino un recurso que se ha usado desde hace más de 30 años.

Desde el punto de vista de la inflación todo parece adecuado pero el problema es que todo lo demás se descompone y en especial, la tasa de crecimiento. No es por casualidad que el director del FMI para América Latina, Nicolás Eyzaguirre, advirtió hace unos días que la acumulación de reservas en las economías emergentes puede afectar el dinamismo de sus economías. La razón es simple y proviene de dos hechos:

a) El aumento en las tasas de interés desalienta la inversión por la razón de que toda inversión requiere que su monto se financie con un porcentaje más o menos alto, requiere de crédito. Si la tasa interés aumenta, el costo de la inversión sube y por ende, el estímulo a la inversión baja.

b) Con la sobre-valuación llegan productos baratos de importación los cuales compiten con los mexicanos, los obligan a reducir sus precios y por tanto, comprimir las ganancias o los salarios que se pagan al producir dichos productos en México. Con las expectativas de menos ganancias, la inversión se desalienta.

Así, el mayor costo de inversión (por las tasas de interés) y las menores expectativas de ganancia, ponen freno a la inversión y por ende, al crecimiento. Si esta política se mantiene durante mucho tiempo, ella es sin duda, uno de los factores que han conducido al pésimo crecimiento de México en los últimos 30 años. Hay otros factores claro está. El menor crecimiento implica un menor empleo y éste conduce a que el mercado interno se reduzca, con lo que se acentúa el desestímulo a la inversión y con ello la tendencia al estancamiento cobra aun mayor fuerza. Tal es la trágica espiral viciosa que en parte le debemos a la mala política del Banxico.

Nótese que una manera de evitar que las ganancias caigan es reducir los salarios. Por eso, la “necesidad” de una “reforma estructural a la ley laboral”. La economía es sistema y todo se relaciona.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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