domingo, 10 de enero de 2010

UNA RECONSIDERACIÓN DE LAS PERSPECTIVAS ECONÓMICAS DE MÉXICO

El pobre desempeño económico de México en las últimas dos décadas, y la baja de la tasa de acumulación de capital, han dañado seriamente sus perspectivas de crecimiento futuro. No obstante, el panorama para este país no tiene por qué ser necesariamente adverso, y en este artículo discuto por qué hay razones para el optimismo si se aplica una estrategia económica que ponga el acento en el crecimiento y el pleno empleo. Obviamente, una propuesta detallada está por encima de las capacidades de un sólo autor, y aquí ofrezco apenas sugerencias generales, referidas a temas macroeconómicos básicos. Muchos lectores se darán cuenta de que la mayoría de las ideas propuestas no son particularmente novedosas; y, lo que hago es sobre todo rescatar y ahondar en conceptos desarrollados por economistas latinoamericanos estructuralistas, revividos recientemente por dos miembros destacados de dicha escuela: “Vivir con lo nuestro” (Aldo Ferrer), y “El desarrollo desde dentro” (Osvaldo Sunkel). En este contexto, pretendo demostrar que:
a) A pesar del estancamiento económico y las bajas tasas de acumulación de capital por más de dos décadas, México tiene abundantes recursos ociosos. Su principal tarea debería ser, por tanto, poner a trabajar dichos recursos ociosos y, en particular, la fuerza de trabajo desempleada y el equipo de capital sin utilizar.
b) Un mayor uso de las capacidades productivas ociosas y de la mano de obra desempleada actuales, puede hacer posible una recuperación económica. Así, México puede lograr reanudar su crecimiento a tasas elevadas en el corto plazo. El principal problema, sin embargo, es cómo llevar esto a cabo, de manera tal que se garantice el equilibrio externo.
c) Un estímulo al tipo de cambio real, acompañado de medidas por el lado de la oferta que beneficien a los productores nacionales puede contribuir, en el corto plazo, a hacer crecer los niveles de producción y empleo, en condiciones de balance externo. Una devaluación compensada también puede ayudar a hacer frente a problemas sociales y económicos, asociados con la depreciación de la moneda.
d) La aceleración del crecimiento en el futuro cercano podría facilitar lograr una alta tasa de crecimiento en el mediano y largo plazos, ya que la mayor demanda y utilización de capacidad traen consigo mayores ganancias, las cuales pueden ser reinvertidas. Sin embargo, una estrategia de crecimiento de mediano y largo plazo implica también una cuidadosa estrategia de inversión.
e) Una estrategia de inversión debe tener tres objetivos. En primer lugar, deben llevarse a cabo esfuerzos para reducir los desembolsos de capital por unidad de producto. Segundo, deben canalizarse inversiones para abrir nuevas posibilidades de exportación y nuevas áreas para sustituir importaciones. Tercero, deben crearse industrias selectas que fomenten el progreso técnico.
El artículo está organizado como sigue. En la introducción discuto algunas cuestiones generales. En las secciones dos y tres considero las estrategias de crecimiento de México en el corto y largo plazo, respectivamente. En la cuarta sección discuto políticas distributivas. Concluyo el artículo con algunas consideraciones finales generales.
NOTAS
[1] Universidad Nacional Autónoma de México. Este trabajo se pudo realizar gracias al apoyo económico de DGAPA-PAPIIT, a través del Proyecto IN301606. Quiero agradecer por sus sugerencias a A. López, G. Bracho, A. Hofman y Tony Thirlwall; así como a Fernando C. de Carvalho con quien desarrolle en otro trabajo algunas de las ideas expuestas aquí (López y Carvalho, 2008). Pero mi deuda mayor es con Ignacy Sachs, con quien he discutido a lo largo de muchos años los temas de este artículo. Traducción del inglés de Luis Reyes Ortiz.

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