miércoles, 16 de noviembre de 2011

ASÍ VAMOS… HACIA LAS PROFUNDIDADES DE LA TORMENTA

Juan Castaingts Teillery

Los remedios van y vienen, las dosis aumentan, pero la enfermedad persiste. La crisis comenzó a finales de julio y principios de agosto del 2007. Se debe reconocer, que la FED actuó con rapidez y desde un inicio bajó con fuerza las tasas de interés. La caída fué profunda en el 2008 a partir de aquel 25 de septiembre con la quiebra de Lheman Brothers. 
Parecía que la crisis se había superado y que el caso de Grecia no era grave dado que era un país pequeño, pero nada de esto fue así. La crisis persiste testarudamente.
Naturalmente que ha habido muchos errores en la política económica aplicada, pero lo largo y la dureza de la crisis nos obliga a ir hacia el fondo de ésta, a sus orígenes estructurales.
En un interesante libro de Bourguinat y Briys, “L’arrogance de la Finance, se señalan dos procesos profundos.
1. El encadenamiento de eslabones en el sistema financiero que ha conducido al fenómeno de la titularización es decir, a la transformación de los créditos que la banca otorga en títulos que se empaquetan y se venden en los mercados. De esta manera, los bancos tuvieron la posibilidad de dar un crédito, luego hacer de esta deuda un título y empaquetarlo con otras deudas, venderlas en el mercado y de esta forma recuperar el dinero del crédito otorgado antes de que éste se pagase por el deudor. Con el nuevo dinero, el banco otorga más créditos y luego procede de la misma manera. De esta forma, antes del estallido de la crisis (verano del 2007), se otorgaron una cantidad inmensa de créditos y hubo en el mundo una sobre-liquidez. En todos estos créditos hubo una transferencia del riesgo que se hacía a un precio determinado. El precio de estas transferencias de riesgo no aumentó por dos razones. Primero, en la burbuja todo mundo pagaba aunque fuese pidiendo más créditos, había pocas faltas al cumplimento y por ende, el precio de la compra de riesgo se mantenía bajo. Segundo, todo mundo pensaba que al transferir su riesgo, él quedaba a salvo; se evaluaba el riesgo individual y se olvidaba que el riesgo sistémico crecía exponencialmente. Las evaluadoras analizaban a cada ente financiero separadamente y observaban que se habían transferido los riesgos y por ende, calificaban al ente financiero y a sus documentos de deuda con buenas notas pero, el riesgo sistémico estaba ahí y crecía en forma altamente peligrosa.
2. La teoría financiera y sus modelos matemáticos eran el fundamento de muchas prácticas de los actores financieros. Se creía en ellas a ciegas y se pensaba que el equilibrio general era un hecho. Todo esto estaba lleno de sofismas, falacias y en general, configuraban un mito. Los modelos matemáticos ni eran perfectos y se basaban además, en supuestos irreales y en teorías dudosas. El mito funcionó pues el auge dio muchas ganancias; con ellas se fundamentaron las creencias y la confianza que condujeron a la “exuberancia irracional”.
El economista francés A. Orlean agrega que las finanzas son en sí mismas, inestables pues contrariamente a lo que suele suceder en el mundo de las mercancías, en el sector financiero cuando el precio aumenta, el impulso a la compra también crece y en consecuencia, estos mercados no son para nada auto-regulables.
Yo creo que al comenzar la crisis, una gran cantidad de papel que amparaba deudas en cantidades colosales, en la nueva situación era simplemente imposible que estas deudas se cubrieran. Se cometió el grave error de que los Bancos Centrales y los gobiernos, adquiriesen o garantizasen buena parte de este papel basura. El gasto público salvó a los banqueros y a los acreedores que habían sido en buena medida responsables de la crisis. Así, las deudas públicas que ya eran muy elevadas antes de la crisis, simplemente se fueron hasta los cielos y son estas deudas públicas las que ahora son los instrumentos que activan la crisis actual.
Considero que esta no fue una política keynesiana. Keynes nunca habló de salvar a los especuladores. Por el contrario, Keynes señaló que la crisis de su tiempo se debía a una insuficiencia de demanda y que ésta debía ser atacada por medio de la creación de empleos por la vía del gasto gubernamental. Ese fue el gran error, se salvó al sector financiero y no se hizo nada por el sector productivo. Así, mientras estallaba la deuda pública, el desempleo también aumentaba en los países desarrollados
Una parte importante de la crisis de hoy día proviene por el denominado conflicto distributivo, es decir: ¿Quién paga los platos rotos? Nadie lo quiere hacer y en ese juego todos pierden.
castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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