miércoles, 12 de octubre de 2011

ASÍ VAMOS… ¡EN FIN! ¿QUÉ SON LOS MERCADOS?

Juan Castaingts Teillery  
Profesor Investigador UAM-I
            Se nos dice continuamente que lo mejor que hay que hacer es dejar que los mercados actúen, que los “mercados son racionales”, que “los mercados no se equivocan” pero, cuando analizamos la realidad, vemos que los mercados juegan un papel de cierta importancia pero que están muy lejos del mito neoliberal.
            1. El mercado es un espacio físico, social o cibernético en el cual se realizan las compras y las ventas.
            2. Los compradores y los vendedores no son de la misma fuerza. El mercado es la expresión de las fuerzas de los actores y de las estrategias que ellos llevan a cabo, de la estructura del mercado y de las circunstancias que se dan en el mismo.
            3. Los compradores suelen no ser racionales en el sentido de maximización de utilidades. Actúan con los medios racionales que disponen, con la información a la que pueden acceder y con los instrumentos de cálculo que les da su educación. Su decisión está plagada de pasiones, deseos de sobresalir sobre los demás, necesidades biológicas, el sentido que se tiene de la utilidad, el sentido que se tiene sobre el esfuerzo en trabajo que costó ganar el dinero que se posee y además, debe sujetarse a las normas de consumo institucionalizadas. Todo ello en un mundo incierto, cambiante y agresivo.   
            4. Los productores requieren estrategias para actuar. Una estrategia implica formarse una imagen sobre el competidor, sobre cuáles son los elementos fuertes con que cuenta y cuáles son sus debilidades; sobre cuáles son sus posibilidades en materia tecnológica y en materia de configuración de imagen de su producto, sobre cuáles son sus proyectos y su fuerza para penetrar en el mercado. En relación al mercado en su conjunto, el oferente tiene que formarse una idea sobre la magnitud, el tipo y el posible crecimiento del mercado a que hace frente. Dado el proyecto, tiene que establecer los instrumentos que puede y debe poner en marcha para tratar de lograr sus objetivos. Se forma así una cosmovisión. La cosmovisión, el proyecto y los medios para alcanzarlo, configuran elementos simbólicos que el productor se hace en términos de un conjunto de relatos.
            5. Conviene distinguir en los mercados de hoy día dos grandes agrupaciones: la correspondiente a bienes y servicios y las relativas a los mercados financieros.
            6. En general, en los mercados de mercancías y en muchos de los servicios, cuando los precios aumentan las compras tienden a reducirse. Por eso se habla de que en cierto modo, los mercados tienden a reajustarse y en cierto sentido, tienden a ser autorregulables. Pero esta posible autorregulación no conduce a ninguna posición óptima, pues es el resultado de una correlación de fuerzas y estrategias en las que algunos ganan y otros pierden.  Así los precios son indicadores pero no los instrumentos para la asignación óptima de recursos. Todos buscan mejorar su situación pero, como se encuentran frente a situaciones muy complejas, sus decisiones son difíciles e inciertas y nunca conducen hacia optimalidades que expresan sólo una situación imaginaria de la corriente neoclásica.
            7. En los mercados financieros el alza y baja de los títulos financieros no corresponde necesariamente, con una baja o alza en sus niveles de compras. Por ejemplo, una acción que sube su precio deja a su poseedor una ganancia y por ende, un impulso a seguir comprándola. La ganancia lograda en un título que sube, impulsa a que otros compradores tengan expectativas de ganancia y por eso compren ese título. Debido a esto se forman las burbujas financieras en las que, un alza anterior es el impulso a un alza ulterior y así sucesivamente. Al romperse la burbuja sucede lo contrario, se tienen pérdidas con el título que baja su precio y por eso se tiende a venderse más. Los mercados financieros no se autorregulan sino que se desarrollan en burbujas positivas o negativas. Los mercados financieros tienen inestabilidad intrínseca. Como los mercados financieros tienen fuerte relación con los mercados de bienes y servicios y forma con ellos un sistema, la inestabilidad intrínseca de unos se contagia a los otros. Así, la autorregulación general sólo es ficción.
            8. No hay nada en la naturaleza que se asemeje a los mercados o al dinero. Los mercados son una construcción del hombre en sus procesos sociales. Toda creación del hombre es imperfecta y problemática y no hay ninguna razón para pensar que los mercados como creación del hombre expresan una “racionalidad perfecta” o un “equilibrio óptimo” que conduzca hacia asignación “óptima de recursos”.
            9. Los mercados necesitan ser regulados.
castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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