viernes, 5 de agosto de 2011

ASÍ VAMOS… INTEGRACIÓN Y TENSIONES ENTRE LO FINANCIERO Y LO PRODUCTIVO.

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

EU vive sumergido hoy, en una arena político-económica. La relación entre política y economía se desarrolla dentro de un campo de fuerzas, regido por reglas escritas (leyes) y no escritas (costumbres), en donde los actores trabajan y luchan para lograr beneficios económicos y de poder. La arena aparece cuando estas luchas se exacerban y, el drama social acontece cuando las reglas se rompen. Las reglas no se han roto y por ende, estamos ante una arena.

La arena tiene como fondo un enfrentamiento entre dos visiones del mundo. Una ultraconservadora y radical que reduce el papel del Estado al mínimo y otra de tipo centrista que busca mantener un cierto papel del Estado en la regulación de la economía y en la ayuda a las clases bajas.

Lo nuevo en esta arena no es el conflicto entre republicanos y demócratas que es tradicional y que en ocasiones se agudiza, sino que la vieja cultura del pragmatismo anglosajón que implicaba que las necesidades prácticas primaban (dominaban) sobre las ideológicas se deja atrás para que, el “Tea Party” actúe en sentido contrario, dando prioridad a su ideología sobre el sentido práctico y consensual. El diálogo ya no es para llegar a un arreglo sino para imponer una visión y unos intereses. No se ha llegado al drama social pero sea cual fuese el resultado de la negociación, se abren las puertas para un drama social futuro. Además se juega con fuego y explosivos.

Las políticas propuestas por ambos partidos, están muy lejos de solucionar el problema y sólo buscan ganar tiempo con el riesgo de que el lodazal aumente en profundidad al finalizar este período.

El bache económico que atraviesa EU y el mundo desarrollado proviene de una singular relación entre el sector productivo y financiero de la economía.

1. Desde la crisis del petróleo, allá por la década de los setenta, se presentó un cambio muy fuerte en la correlación de fuerzas económicas. El poder del capital aumentó sensiblemente y el de los asalariados disminuyó con fuerza. Prácticamente en todos los países desarrollados aumentaron las ganancias del capital y disminuyó con fuerza la proporción del PIB que va a los asalariados.

2. La fuerte caída en la proporción de salarios en el PIB, tuvo como consecuencia que el crecimiento del mercado interno perdiera vigor. Así sin un mercado interno pujante y con el comercio exterior que tendía a estar cada vez más dominado por los países asiáticos (sobre todo China), los países desarrollados carecían de dos fuerzas claves de su economía: el consumo interno y las exportaciones.

3. No se querían perder las altas ganancias y por eso no se aumentaban los salarios. Además, la competencia de productos asiáticos complicaba el incremento salarial. Se encontró una solución que parecía milagrosa. Aumentar el crédito a los asalariados y de esta manera, incrementar su consumo y el mercado interno. Se dieron créditos “subprime” es decir, poco seguros y por medio de la denominada “ingeniería financiera” se pusieron estos créditos en paquetes que se vendieron al sistema financiero. Asimismo, en el sistema financiero crecieron con rapidez de la luz, los llamados “productos derivados” y algunos de ellos permitían asegurarse, por medio del pago de una prima la venta del riesgo a otro actor del sistema financiero. Todos hacían negocio con estos paquetes al comprar seguros en lo que puede llamarse “mercado del riesgo”. Todos se creían seguros y por eso el “costo del riesgo” era bajo. Individualmente se pasaba el riesgo a otros; los individuos se aseguraban pero el riesgo del sistema crecía exponencialmente.

4. Con los créditos subprime empaquetados, los bancos recibían dinero líquido y volvían a ofrecer más créditos subprime. Los salarios eran bajos, las ganancias altas y el mercado pujante. La fiesta era espléndida hasta que vino “el bajón” y la “cruda”.

5. Entró el gobierno y por medio de la deuda pública, se dieron créditos enormes a los bancos, se compraron y se garantizaron todo ese papel basura. No fue política keynesiana pues no se impulsó, la producción y el empleo, sino que se buscó el salvamento del sector financiero y de bancos. Se pusieron parches mientras el problema quedó entero.

6. La deuda pública creció como la espuma. En EU ésta se agregó a los gigantescos déficits de la administración republicana provenientes de sus guerras, de la baja de impuestos a los más ricos, los aumentos en gastos de defensa, etc. y, la situación se tornó muy complicada.

7. La disminución del gasto en un momento económico muy difícil no es una buena receta.

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