jueves, 7 de octubre de 2010

ASÍ VAMOS… TENSIONES EN EL SISTEMA MONETARIO INTERNACIONAL

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

La cabeza de EL FINANCIERO de ayer señalaba “Japón detona la guerra de divisas”. Japón busca recuperar su competitividad internacional por medio de devaluar su moneda. El problema es que la misma estrategia la están implementando tanto China como los EU y Europa.

Es un foco rojo cuyas consecuencias pueden ser graves. Una competencia salvaje basada en devaluaciones puede tener consecuencias graves para todo el sistema monetario, financiero y económico mundial.

Al finalizar la segunda guerra se realizaron los acuerdos de Bretton Woods que instalaron un nuevo orden monetario internacional y el surgimiento de las instituciones que le darían vida: FMI, Banco Mundial y GATT. Aunque en estos acuerdos el oro seguía siendo el valor de referencia de las monedas, no se implementó de hecho, un patrón cambio-oro sino un patrón cambio-dólar. El dólar surgió como la moneda central de todo el sistema monetario internacional y el oro sólo quedó como una relación indirecta. Hay que recordar que el finalizar la segunda guerra, los EU tenían acumulado más del 70% de todas las existencias de oro mundiales.

Aunque Bretton Woods funcionó adecuadamente durante muchos años, tenía un problema intrínseco que lo llevaría a su perdición: la base de la reserva de todas las monedas nacionales, no era una moneda internacional sino que era una moneda nacional que se había impuesto como internacional, por efecto del poder político, militar y económico de una sola nación: los EU. Mientras los EU fueron los únicos dominantes, el sistema le dio grandes ventajas, pero en la práctica fue funcional. Cuando los EU perdieron el poder omnímodo, las contradicciones de un sistema internacional basado en una moneda nacional comenzaron a presentarse en forma virulenta. Las tasas de cambio de todas las monedas del mundo comenzaron a tener variaciones abruptas.

El dominio de los EU dejó su lugar a un nuevo mundo tríadico en el cual, el poder comercial, industrial y monetario, se dividió en tres grupos monetarios importantes: Europa y su centro Alemania, el sudeste de Asia y su doble centro Japón y China, y EU. El problema es que ahora se mantienen las contradicciones básicas del antiguo sistema monetario internacional y se agregan otras nuevas.

Así, se sigue manteniendo un sistema de intercambios internacionales basados en monedas nacionales. Se trata de un sistema triádico cuya tendencia a la inestabilidad es elevada. Desde que este sistema se instaló se pueden mencionar varios problemas.

1. La trilateralización de las relaciones económicas y la desregulación monetaria en el nivel internacional, no ha conducido a un mundo más estable ni a una tendencia al equilibrio general, sino a un aumento de tensiones en el interior de las cuales, se generan algunos círculos virtuosos y al mismo tiempo un conjunto enorme de círculos viciosos que conducen a una inestabilidad monetaria generalizada y creciente.

2. La carencia de una moneda internacional de referencia y la existencia de tres centros monetarios que contienden entre sí, puede conducir a una competencia entre las tres zonas monetarias de tal forma que se aumenten las tensiones y las inestabilidades. Se requiere de una reforma monetaria internacional para evitar que esta inconsistencia llegue a niveles más peligrosos.

3. Las relaciones entre el polo dominante (las tres monedas clave: dólar, yen y euro) y las estructuras de monedas débiles como las de América Latina en donde prevalece la especulación y la desconfianza, dan lugar a una relación monetaria asimétrica de consecuencias profundamente negativas para los países débiles. De hecho, las monedas débiles tienen una doble desventaja: primero, porque las tensiones entre las propias monedas fuertes alteran a todo el sistema monetario internacional y segundo, por la asimetría proveniente de la estructura de las monedas débiles. Es evidente que la fragilidad y la inestabilidad de las monedas débiles es un fenómeno estructural frente al cual, todas las políticas pregonadas por el neoliberalismo y el FMI no sólo no conducen a resolver los problemas de fondo, sino que acentúan más los círculos viciosos en los que se hayan sumergidas las estructuras monetarias de los países emergentes o de los subdesarrollados.

4. Una guerra monetaria aumenta los costos de transacción, hace impredecibles los costos de importación de equipos y materias primas y hace volátiles los precios de exportación. Sus consecuencias negativas pueden ser graves.

La crisis económica aun está lejos de resolverse adecuadamente.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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