sábado, 20 de febrero de 2010

ASÍ VAMOS… DECISIONES Y ACTORES EN LA CRISIS POLÍTICA MEXICANA

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

Para el análisis de la grave y evidente crisis política que vivimos seguimos con el libro “Sociología de las crisis políticas” de Michel Dobry. Para este autor los análisis sobre las crisis políticas se clasifican en tres tipos: 1) Los que ponen el acento en las causas de las mismas. 2) Los que señalan que las crisis políticas siguen un conjunto de fases establecidas. 3) Los que siguen una “ilusión heroica”, es decir que tienen su origen en decisiones claves de actores claves. En esta columna presentamos anteriormente los dos primeros grupos de análisis, veamos brevemente el tercero.
En estos análisis hay dos tipos de períodos: los rutinarios u estables, y los de crisis. El factor del cambio de un período al otro, se debe a las decisiones que toman los individuos o los grupos y estas decisiones son claves en la marcha futura de los eventos políticos. Según Dobry, hay mucho de ilusión en que las crisis se desaten por mera decisión heroica de actores heroicos, pero es un hecho que los actores que viven la crisis política creen que sus decisiones son claves y actúan según esta representación. Los autores de esta corriente (seguimos a Dobry), hacen una relación entre el funcionamiento no intencional de los cambios y la relación y el comportamiento consciente e intencional de los actores cuando el sistema social se desequilibra.
Los análisis marxistas que hablan de estructuras revolucionarias y revolucionarios se sitúan en este grupo de autores. Existe otro grupo no marxista, de investigadores de Stanford encabezado por G. Almond, que publicaron el libro “ Crisis, choice and change: Hisorical studies of political develoopment”. Siguiendo este último libro, Dobry señala que estos autores establecen cuatro fases de la evolución de una crisis política.

1. Sincronización. Se caracteriza por que hay sincronía o adecuación entre las demandas políticas que provienen del medio ambiente del sistema y la estructura de asignación de recursos, estatus y recompensas. Es decir hay coincidencia entre lo que demandan los grupos políticos y lo que pueden obtener realmente.
2. Des-sincronización. Se rompe la sincronía entre lo que se demanda al sistema político y lo que se logra de él y, esta ruptura se produce por cambios en la estructura socio-económica del sistema. La carencia de adecuación entre demandas y logros conduce a movilizaciones políticas para buscar conseguir lo que no se alcanza. Se producen polarizaciones en las demandas, hay cambios en los logros alcanzados por el gobierno junto con importantes movilizaciones sociales.
3. Ruptura. El sistema se rompe, se forman nuevas coaliciones políticas. Los agentes (personas o grupos) se expresan por medios extra legales, hay protestas en escala ampliada. La crisis se hace visible. Hay cambios en los liderazgos.
4. Re-sincronización. Ante la ruptura se establecen cambios estructurales que conducen a modificaciones en la asignación de recursos y en el medio ambiente político. La ruptura queda superada.

Hasta aquí los análisis de Dobry. Veamos ahora su relación con México desde mi punto de vista. La primera fase de sincronización o sea, la relación entre lo que se espera del sistema político y lo que se alcanza de él y se considera satisfactoria, se dio en la época de dominio del PRI hasta inicios de los ochenta.
La segunda fase de desincronización, tiene ya un largo período de existencia. Proviene de la crisis económica y la ruptura en las elites dominantes (ruptura entre las crecientes demandas de la cúpula del sector privado y el grupo político) que condujeron a tensiones políticas importantes y que desembocaron en la implantación de la política neoliberal (De la Madrid-Salinas de Gortari). Las tensiones en el sistema neoliberal y la no satisfacción de demandas de grupos empresariales y de grupos populares acabaron con el predominio priista. Hay que agregar que la tendencia al estancamiento económico, el insatisfactorio funcionamiento democrático, la mala distribución del ingreso y el aislamiento de la clase política con respecto a la sociedad civil, se tradujeron en el incumplimiento de un conjunto de demandas políticas. Esta segunda fase culmina hoy día.
La tercera fase parece comenzar ahora cuando los descontentos son fuertes y manifiestos, la lucha contra los narcos tiene problemas graves, la crisis económica genera desempleo, desconsuelo y rabia y la desconfianza hacia el sistema político es creciente. Aun estamos lejos de la ruptura, pero los primeros síntomas de la misma ya parecen estar presentes.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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