jueves, 25 de febrero de 2010

ASÍ VAMOS… DE PETROQUÍMICA, CRECIMIENTO Y BANXICO

Juan Castaingts Teillery Profesor Investigador UAM-I

El martes pasado se publicaron tres noticias en EL FINANCIERO. Primera, que el Banxico acumula reservas internacionales y que éstas podrían llegar a 126 mil millones de dólares a finales del año que viene. Segunda, que la caída del PIB el año pasado fue de 6.5. Tercera, que Pemex Petroquímica (PPQ) ha cerrado cuatro complejos petroquímicos.
Aparentemente son eventos inconexos, pero en realidad están profundamente imbricados. La economía configura un sistema en el que todo está relacionado con todo. La relación entre estas tres noticias es simple. El Banxico sigue adelante con su absurda política de altas tasas de interés que atraen flujos de capitales especuladores conduciendo a que la tasa de cambio del peso se mantenga alta y sobrevaluada. Con la sobre-valuación del peso se mantiene baja la inflación y da como resultado que el Banxico acumule divisas. El problema es que las altas tasas de interés internas conducen a un estímulo negativo a la inversión interna y además, con la sobrevaluación se estimulan las importaciones que establecen una competencia desleal con la producción interna. Así, con menos inversión y con competencia desleal (ya que tiene como origen sólo aspectos monetarios como es la sobre-valuación del peso), la economía tiende a estancarse o a decrecer.
La causa principal de la caída de la economía mexicana el año pasado, fue la crisis económica de EU y el mundo, pero fuimos el país que más cayó en América Latina y uno de los que más sufrieron la crisis en el mundo. En síntesis, caímos más de lo normal, casi el doble de lo que deberíamos haberlo hecho y esta sobre-caída, sobre-crisis, se la debemos por entero a la pésima política económica aplicada en general y en especial, a la política monetaria del Banxico de la cual hablamos en este artículo. Hay incompetencia de nuestros dirigentes económicos.
La relación entre política económica y política monetaria queda claramente evidenciada en la tercer noticia que comentamos. Pemex Petroquíomica, tenía 9 complejos petroquímicos que administraba pero cerró cuatro de ellos. La producción petroquímica es similar a la de hace 30 años y 42% menor que la de 1992 cuando alcanzó su máximo. Como no despidió a los trabajadores de esas plantas, a una buena parte de éstos les paga sin que ellos trabajen. Lo más increíble es que eso no fue obstáculo para que en el 2008 se contrataran cerca de 20 000 empleos nuevos. El caso es que ahora los costos de producción son enormes (se paga por no trabajar), las instalaciones se pudren y se requieren importar cantidades enormes y crecientes de productos petroquímicos que cuestan una cantidad enorme de millones de dólares.
Parece que estamos ante la existencia de una administración que simplemente es pésima. Aceptemos que las plantas petroquímicas tenían problemas importantes. Bueno eso no quiere decir que hay que cerrar sino que hay que reconfigurar, reconstruir y agregar nuevas unidades productivas. Al tomar una decisión de cerrar o invertir más, hay que tomar en cuenta lo que se denomina el “costo alternativo” es decir, la relación entre el costo que se tiene por seguir produciendo y el costo que se tiene por cerrar. Puede ser que se tengan pérdidas si se sigue produciendo pero, ¿Cuánto cuesta cerrar la planta? Al cerrar y no producir algo que es necesario, obliga a importar y la importación cuesta muchos miles de millones de dólares además, la planta cerrada sigue teniendo un costo: el costo del terreno no usado, el costo del deterioro del equipo, el costo de licenciar o de mantener a la mano de obra que ahí trabajaba, etcétera.
No es lo mismo dejar de producir una mercancía como es la energética que es vital para el resto de la economía, que otras mercancías que no se usan como materias primas fundamentales para la producción. Todo esto y más, hay que tomarlo en cuenta para ver lo que cuesta cerrar frente a lo que cuesta seguir produciendo. El hecho es que nos quedamos con una industria petroquímica reducida, sin complejos petroquímicos y con importaciones crecientes y muy caras en dólares de dichos productos. Bravo.
El dinero para reconfigurar y rehacer, existe y lo tiene el Banxico. Las gigantescas reservas del Banxico no sólo son improductivas sino que cuestan caras. Estas reservas se pueden usar para que, por algún mecanismo de ingeniería financiera se inviertan en petróleo y petroquímica. Necesitamos dólares para mantener la estabilidad del peso, es preferible ahorrarlos produciendo internamente y no importando esos productos y además tener las reservas improductivas.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

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